viernes, 8 de noviembre de 2013

“LA OPINIÓN PÚBLICA COMO PARADIGMA DE LA REPRESENTACIÓN POLÍTICA”.


Arturo Sotelo Gutiérrez.  

Arturo Sotelo Gutiérrez plantea en su artículo a la opinión pública como un prototipo o modelo de la representación política.  Para estudiar dicha  situación, el autor divide el tema principal en tres momentos, el primer momento consiste en la descripción de la crisis actual del modelo electoral en México; como segundo, se menciona el impulso a la adopción de un nuevo paradigma en la representación política  para una posible solución al problema planteado en el primer momento; y finalmente se exhorta  a los medios masivos de comunicación al impulso del modelo ya sugerido.
Dentro de la representación política, que es el primer punto que describe el autor, para lo cual sita a Hobbes, se compone analógica-mente en autores y actores, donde los autores son los ciudadanos quienes son los que deciden qué es lo que se escribirá dentro de la trama política; mientras que los actores, son los gobernantes quienes finalmente se desarrollan en función a lo que el autor o el pueblo le dicte; esta representación es denominada representación indirecta.
Sin embargo en México existe una supuesta democracia, se dice supuesta porque realmente hay muchos factores que determinan esa democracia y finalmente el resultado de la elección del pueblo para elegir a sus gobernantes  es producto de toda una serie de información o actos que manipulan y se hacen valer de diferentes estrategias que orillan a los ciudadanos a decidir condicionados, esto puede suceder sin el conocimiento de éstos. Es entonces cuando la democracia pura se extingue.
Por otra parte se encuentra el modelo electoral, el cual sucede a dos anteriores, el parlamentario y el de masas, según Juan Abal Medina. Este modelo, se dice es resultado de la disminución de las funciones del Estado, estas funciones son las económicas, la des-regulación y la privatización; con lo que se buscan otras alternativas que dieron lugar al modelo electoral.
Lo anterior se entiende como un modelo necesario para que los partidos políticos puedan desarrollarse como tal,  a costa del empleo de estrategias políticas, donde lo que menos importa es la sociedad sino el obtener el poder a costa de lo que fuere.
Como último punto se encuentra la crisis por la que atraviesa el modelo electoral, donde existe una responsabilidad compartida entre ciudadanos y gobernantes, por un lado los ciudadanos descuidan y olvidan su verdadera función como parte vital del estado, al delegar toda la responsabilidad al gobernante.
Pero esto obedece a una cuestión cultural, donde los ciudadanos se arraigan a la imagen patriarcal, donde todos sus problemas son resueltos por un superior que tiene el poder de decisión y actuación sobre ellos. 
Además, la falta de credibilidad en los ciudadanos ante el actual modelo electoral, genera el disgusto e indiferencia hacia este, quizá por tal motivo durante las elecciones electorales el ciudadano se deslinda de su participación, ya sea anulándola o dejándose manipular por los medios de comunicación u opiniones.
Mientras que el gobernante por su parte aprovecha tal cargo en el que se le deposita todo el poder para satisfacer sus necesidades individuales de poder. Dejando de lado los intereses colectivos de los ciudadanos.
En nuestro país las elecciones y resultados de éstas han reflejado la misma estrategia tanto por parte de los ciudadanos como por parte de los partidos, o en su defecto representantes políticos, donde por más de medios siglo, el poder se ha depositado en un solo partido el cual cayo con la alternancia que se dio en el año dos mil, sin embargo, el poder fue recuperado, ya sea con estrategias publicitarias, compra de votos o quizá una regresión en la visión del ciudadano mexicano, que como ya se dijo, se encuentra arraigado a su cultura, tomando en cuenta que la cultura se va moldeando y adoptando con el paso de los años.
Es preciso mencionar que la comunicación juega el papel principal dentro del  modelo electoral,    ya que es un  vínculo que media entre ambas partes, sin embargo cuando ese vínculo no existe se pierde ese instrumento mediante el cual los ciudadanos expresan sus demandas.
Es claro que los gobernantes comunican lo que quieren que sea divulgado, siempre y cuando no afecte ni su imagen ni los beneficios que recibe, esto se hace a través de comunicados que son difundidos por los medios de comunicación  principalmente la televisión. Se puede decir que la comunicación es egoísta por parte de los gobernantes, porque existen todos los beneficios para la clase elitista, mientras que para los ciudadanos, existen obstáculos para que puedan ser escuchados, o bien es la irresponsabilidad que los imposibilita.
Lo que se pretende con el nuevo modelo al que refiere el autor, consiste en hacer uso de la opinión pública, esto lo idealiza como un puente entre los ciudadanos y el gobierno, para reactivar el papel del que se mencionaba anteriormente, donde los actores o gobernantes actúen en función a los autores o ciudadanos.
El autor visualiza a la opinión pública como una alternativa para el desarrollo entre ciudadanos y gobernantes. Con la opinión publica lo que se pretende es abrir un nuevo modo de participación directa de los ciudadanos con respecto a sus demandas o propuestas, donde los ciudadanos mismos sean el espacio público mediante el cual se pueda discutir y tomar acuerdos; dejando de lado a los medios, como la televisión, donde se supone se expresa la opinión pública, cuando no es así, sino representa la opinión individual de una élite.


Leticia Cano García


Tonalli López García

Dalia Santos López

7 “B”    

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