Arturo Sotelo Gutiérrez.
Arturo Sotelo
Gutiérrez plantea en su artículo a la opinión pública como un prototipo o
modelo de la representación política.
Para estudiar dicha situación, el
autor divide el tema principal en tres momentos, el primer momento consiste en
la descripción de la crisis actual del modelo electoral en México; como
segundo, se menciona el impulso a la adopción de un nuevo paradigma en la representación
política para una posible solución al
problema planteado en el primer momento; y finalmente se exhorta a los medios masivos de comunicación al
impulso del modelo ya sugerido.
Dentro de la representación
política, que es el primer punto que describe el autor, para lo cual sita a
Hobbes, se compone analógica-mente en autores y actores, donde los autores son
los ciudadanos quienes son los que deciden qué es lo que se escribirá dentro de
la trama política; mientras que los actores, son los gobernantes quienes
finalmente se desarrollan en función a lo que el autor o el pueblo le dicte;
esta representación es denominada representación indirecta.
Sin embargo en México
existe una supuesta democracia, se dice supuesta porque realmente hay muchos
factores que determinan esa democracia y finalmente el resultado de la elección
del pueblo para elegir a sus gobernantes
es producto de toda una serie de información o actos que manipulan y se
hacen valer de diferentes estrategias que orillan a los ciudadanos a decidir
condicionados, esto puede suceder sin el conocimiento de éstos. Es entonces
cuando la democracia pura se extingue.
Por otra parte se
encuentra el modelo electoral, el cual sucede a dos anteriores, el parlamentario
y el de masas, según Juan Abal Medina. Este modelo, se dice es resultado de la
disminución de las funciones del Estado, estas funciones son las económicas, la
des-regulación y la privatización; con lo que se buscan otras alternativas que
dieron lugar al modelo electoral.
Lo anterior se
entiende como un modelo necesario para que los partidos políticos puedan
desarrollarse como tal, a costa del
empleo de estrategias políticas, donde lo que menos importa es la sociedad sino
el obtener el poder a costa de lo que fuere.
Como último punto se
encuentra la crisis por la que atraviesa el modelo electoral, donde existe una
responsabilidad compartida entre ciudadanos y gobernantes, por un lado los
ciudadanos descuidan y olvidan su verdadera función como parte vital del
estado, al delegar toda la responsabilidad al gobernante.
Pero esto obedece a
una cuestión cultural, donde los ciudadanos se arraigan a la imagen patriarcal,
donde todos sus problemas son resueltos por un superior que tiene el poder de
decisión y actuación sobre ellos.
Además, la falta de
credibilidad en los ciudadanos ante el actual modelo electoral, genera el
disgusto e indiferencia hacia este, quizá por tal motivo durante las elecciones
electorales el ciudadano se deslinda de su participación, ya sea anulándola o
dejándose manipular por los medios de comunicación u opiniones.
Mientras que el
gobernante por su parte aprovecha tal cargo en el que se le deposita todo el
poder para satisfacer sus necesidades individuales de poder. Dejando de lado
los intereses colectivos de los ciudadanos.
En nuestro país las
elecciones y resultados de éstas han reflejado la misma estrategia tanto por
parte de los ciudadanos como por parte de los partidos, o en su defecto
representantes políticos, donde por más de medios siglo, el poder se ha
depositado en un solo partido el cual cayo con la alternancia que se dio en el
año dos mil, sin embargo, el poder fue recuperado, ya sea con estrategias
publicitarias, compra de votos o quizá una regresión en la visión del ciudadano
mexicano, que como ya se dijo, se encuentra arraigado a su cultura, tomando en
cuenta que la cultura se va moldeando y adoptando con el paso de los años.
Es preciso mencionar
que la comunicación juega el papel principal dentro del modelo electoral, ya que es un vínculo que media entre ambas partes, sin
embargo cuando ese vínculo no existe se pierde ese instrumento mediante el cual
los ciudadanos expresan sus demandas.
Es claro que los
gobernantes comunican lo que quieren que sea divulgado, siempre y cuando no
afecte ni su imagen ni los beneficios que recibe, esto se hace a través de
comunicados que son difundidos por los medios de comunicación principalmente la televisión. Se puede decir
que la comunicación es egoísta por parte de los gobernantes, porque existen
todos los beneficios para la clase elitista, mientras que para los ciudadanos,
existen obstáculos para que puedan ser escuchados, o bien es la
irresponsabilidad que los imposibilita.
Lo que se pretende
con el nuevo modelo al que refiere el autor, consiste en hacer uso de la
opinión pública, esto lo idealiza como un puente entre los ciudadanos y el
gobierno, para reactivar el papel del que se mencionaba anteriormente, donde
los actores o gobernantes actúen en función a los autores o ciudadanos.
El autor visualiza a
la opinión pública como una alternativa para el desarrollo entre ciudadanos y
gobernantes. Con la opinión publica lo que se pretende es abrir un nuevo modo
de participación directa de los ciudadanos con respecto a sus demandas o
propuestas, donde los ciudadanos mismos sean el espacio público mediante el
cual se pueda discutir y tomar acuerdos; dejando de lado a los medios, como la televisión,
donde se supone se expresa la opinión pública, cuando no es así, sino
representa la opinión individual de una élite.
Leticia
Cano García
Tonalli
López García
Dalia
Santos López
7
“B”
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